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La Folía San Vicente

Fe y devoción, actos religiosos de La Folía

    Sin duda, La Folía es una de las celebraciones más mágicas del norte de España. Una celebración en la que la tradición popular se entremezcla con la devoción religiosa, lo íntimo con lo multitudinario, lo espiritual con lo marinero.

    Todo ello rodeado de un entorno que te cautivará desde el primer momento: la ría, el horizonte del Cantábrico y, si el día está claro, incluso los Picos de Europa como telón de fondo.

    Los actos religiosos de La Folía en San Vicente de la Barquera

    Durante la fiesta de La Folía, se organiza un auténtico itinerario espiritual que estructura toda la celebración y donde la Virgen de la Barquera, patrona de los marineros, es la protagonista indiscutible.

    La presencia de la Virgen marca cada momento de la fiesta. Desde su traslado hasta su embarque final para la procesión. El recorrido realizado por la talla empieza y finaliza en el Santuario de la Barquera, situado a la entrada del puerto, una preciosa edificación del siglo XV conocida como “La Capilla”.

    El Sábado de Gloria: traslado solemne y preparación espiritual

    El inicio de La Folía tiene lugar el Sábado de Gloria, en plena Pascua, un día antes de la Resurrección, dando paso a todo lo que está por llegar durante la fiesta, que se celebra una o dos semanas después según el calendario de las mareas.

    Se trata de una jornada solemne en la que la Virgen es trasladada desde su santuario hasta la Capilla de las Hijas de Cristo Rey, en la Procesión de las Antorchas, donde la talla viaja acompañada por los vecinos en absoluto recogimiento, La imagen de la Virgen va vestida con manto de luto, un detalle que simboliza tanto el dolor como la esperanza.

    Domingo de La Folía: la procesión marítima y el momento culminante

    El Domingo de La Folía es el día grande. Hacia media tarde, los jóvenes picayos portan la imagen hasta el puerto, seguidos en procesión por la Cofradía de la Virgen de la Barquera, la Cofradía de Pescadores, autoridades civiles y religiosas y el pueblo, donde se prepara su embarque. Sin duda, uno de los momentos más impactantes de la fiesta.

    La talla es colocada en el embarcadero, rodeada de barcos engalanados, banderas y flores. Después, los marineros la suben a un barco pesquero decorado, y es en ese momento cuando comienza la procesión marítima, acompañada por decenas de embarcaciones.

    Es imposible no emocionarse al ver cómo el cortejo avanza por la ría mientras van sonando los cohetes, las sirenas y los cantos.

    Las picayas, la música y el alma popular de La Folía

    Uno de los elementos más singulares de La Folía son las picayas. Su presencia aporta un contraste precioso con la solemnidad del acto religioso. Jóvenes vestidas de azul marino y blanco que acompañan el recorrido con panderetas de color azul y blanco, los colores oficiales de la fiesta y de San Vicente.

    Las picayas van cantando durante todo el recorrido, tanto en tierra como en el embarque. Sus letras están cargadas de referencias a la Virgen y al mar, creando un ambiente casi hipnótico que alcanza su culmen en la Avenida de los Soportales.

    Turismo religioso, natural y cultural

    La fiesta también ofrece la oportunidad de descubrir la arquitectura marinera de la villa; recorrer la Puebla Vieja; degustar platos tradicionales como el Sorropotún; y disfrutar de hermosos paisajes, desde el entorno del Parque Natural de Oyambre hasta los valles del Saja Nansa.

    San Vicente de la Barquera: el escenario perfecto para vivir la devoción marinera

    En definitiva,San Vicente de la Barquera es una de las villas más emblemáticas del norte de España. Su ubicación, entre el mar y la montaña, le confiere un carácter único dentro de la Cantabria infinita.

    De hecho, el propio escenario contribuye a la emoción del evento. El puerto, la ría, el casco histórico y el horizonte abierto invitan a disfrutar de la fiesta de una manera auténtica y emotiva.

    Pasear por sus calles, compartir la emoción de la procesión o simplemente dejarse llevar por el ambiente… todo forma parte de una experiencia que, sin duda, merece vivir al menos una vez en la vida. ¿Y por qué no este año?